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EL RUIDO, UN CONTAMINANTE PELIGROSO
COMO PREVENIR EL TRAUMA ACUSTICO
El sonido es uno de los elementos del ecosistema donde vive el hombre y cuando este supera los límites tolerables se considera ruido y puede producir daño auditivo.
Seria ideal poder tener una formula que determine el grado de lesión que podría generar un ruido, sin embargo el problema esta dado por la gran cantidad de variables como pueden ser la intensidad, la forma de presentación, la frecuencia, el tiempo de exposición, el ambiente, etc. Y además relacionarlos con la susceptibilidad individual, la edad del paciente y los antecedentes personales como por ejemplo el uso de medicamentos que pueden ser tóxicos para el oído.
El trauma acústico puede presentarse como trauma acústico agudo que se genera como consecuencia de un ruido único de alta intensidad, y produce generalmente una perdida auditiva sensorial o mixta, puede ser uni o bilateral y tiene posibilidad de recuperación; y también puede presentarse como un daño auditivo inducido por un ruido en el cual la exposición al ruido es continua y en general la perdida auditiva es sensorial, es gradual, bilateral, simétrica y puede recuperar en algunos pacientes solo en su inicio. Generalmente este tipo de hipoacusia inducida por ruido se presentaba casi exclusivamente como consecuencia a exposición a ruido laboral, en la actualidad se ve este tipo de lesión en personas jóvenes por el uso continuo de dispositivos musicales como radios, iPod, etc., y la asistencia a centros de diversión y otros diferentes factores asociados al ruido social.
Las tres características del sonido que mas influyen en el trauma acústico son la frecuencia, que corresponden a las tonalidades y se miden en ciclos por segundo o hertz(Hz), la intensidad que es la potencia del ruido y se mide en decibeles(db) y el tiempo de exposición al ruido.
Las frecuencias mas nocivas para el oído humano son las que están entre los 2000 y 3000 Hz y estas son las que más frecuentemente se encuentran en las industrias.
Por debajo de 80 db de intensidad el oído humano no presenta alteraciones definitivas, puede generar molestias pasajeras sin dejar secuelas definitivas en el oído interno. Cuando la intensidad supera los 90 db se comienza a presentar lesiones irreversibles las cuales dependerán del tiempo de exposición y de la susceptibilidad personal, y cuando la intensidad supera los 115 db siempre hay daño aunque sea por exposiciones muy cortas.
Entre mayor sea el tiempo que dure el estimulo sonoro mayor será la probabilidad de lesión del oído interno, mientras que a mayor periodo de descanso menor es la posibilidad de lesión. Cuando la exposición al ruido es intermitente la lesión de la audición estará mas en relación con la intensidad del ruido.
En el oído medio se encuentra el músculo del martillo y el músculo del estribo que tienen función protectora frente al ruido, pero generalmente esta protección es mas efectiva para ruidos de bajas frecuencias que para las frecuencias altas o tonos agudos, además cuando la velocidad de presentación del ruido supera los 200 milisegundos como sucede en el caso del ruido generado por armas de fuego, el mecanismo protector de los músculos del oído medio no se alcanza a activar a tiempo.
Aunque el trauma acústico no tiene un tratamiento especifico si se debe realizar una adecuada prevención y es aquí donde el otorrinolaringólogo y el medico laboral tienen su principal función. En un ambiente laboral no se puede permitir ruidos que sobrepasen los 90 db por más de 8 horas, o 95 db por más de 4 horas, de 100 db por más de 2 horas, de 105 db por más de una hora. Niveles por encima de 115 db no están permitidos sin el uso de protectores auditivos y se recomiendan medidas complementarias como:

>> Planificación y organización administrativa
>> Medición y control de ruidos
>> Pruebas audiométricas pre, intra y post laborales
>> Educación del personal
Los lugares cerrados son potencialmente mas nocivos que los abiertos puesto que las ondas sonoras se reflejan en las superficies sólidas.
Existen mecanismos para la protección en general y para la protección individual. Dentro de la protección general se encuentra el control de la fuente sonora con equipos silenciadores o equipos modernos que producen menos vibración, y también esta la atenuación sonora que se logra ya sea con mecanismos de aislamiento acústico o de absorción acústica. Para la protección individual esta la protección con protectores auditivos, la disminución de la exposición al ruido y las cabinas sonoamortiguadas individuales.
Existen dos tipos de protectores auditivos. Los protectores auditivos externos con diadema que cubren todo el pabellón auricular y son mejores para frecuencias altas y los tapones dentro del canal auditivo que son mejores para frecuencias bajas. Ambos proveen una reducción de ruido de 15 a 30 db y el uso de ambos protectores simultáneamente suman una protección de 10 a 15 db adicionales y son aconsejables cuando el ruido supera los 105 db como por ejemplo en practicas con armas de fuego o en empleados de aeropuertos.
Existen también unos tapones del canal auditivo de alta fidelidad de respuesta uniforme en todas las frecuencias que respetan el pico de resonancia natural del oído abierto en 2700 Hz especialmente útil en músicos y otros empleados de maquinas de precisión que están expuestos a ruidos de gran intensidad pero que necesitan escuchar con buena fidelidad.
Es muy importante que las personas que han sufrido un trauma acústico o están expuestas a contaminación sonora deben acudir a valoración con el otorrinolaringólogo para que a través de estudios audiológicos como las audiometrías o las emisiones otoacusticas puedan determinar si hay o no lesión auditiva y en coordinación con los especialistas en medicina laboral tomen las medidas preventivas y correctivas necesarias.
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